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Autonomía Universitaria y Designación de Rectores en Universidades Públicas de Colombia
CAPITULO 4 Como se ha señalado la participación del estudiante es importante y no debe verse como una
simple concesión para que estos “jueguen a la democracia”, sino que debe valorarse en toda su
dimensión como un derecho, como un principio y como un valor fundamental que le asiste en
el marco de un Estado social y de derecho, pluralista y participativo, que facilita la intervención
efectiva de todos a quienes afecte una decisión. Sin embargo, todas estas expresiones, no
pasan de ser más que retorica artificiosa en el ámbito universitario, ya que las directas de estas
instituciones aprovechando la discrecionalidad que les da la ley para imponer sus formulas
ventajistas e inequitativas en los sistemas de elección, establecen procedimientos electivos en
que los estudiantes son tratados como unos convidados de piedra o unos siervos inútiles, que
asisten a consultas o elecciones, y en las mayorías de veces, sus clamores, no son más que un
simple saludo a la bandera.
Pudo demostrarse a través de esta investigación que el valor de la participación de los estudiantes
en el proceso de designación de rectores en las universidades públicas de Colombia, es valor
que fluctúa o varía de acuerdo a la universidad, entre nulo, poco y moderado, pero no alcanza
las connotaciones de verdadera representatividad para los estudiantes.
4.2 RECOMENDACIONES.
La práctica jurídica ha demostrado que las dispersiones normativas o procedimentales, y la
atomización de regímenes no son saludables en los sistemas regulativos. Por el contrario, la
tendencia generalizada es a la estandarización y univocidad de las instituciones jurídicas. El
lastre histórico de querer regular de una manera singular y particularizada situaciones que
pueden ser incluidas en un solo receptáculo, ha traído problemas de anquilosamiento y colapso
de los sistemas. Así pues, en el plano de los procedimientos universitarios de elección de rector
la dispersión y divergencia de mecanismos de designación de estas autoridades ha generado
dificultades de falta de claridad en el modo de implementar los mecanismos electivos,
problemas de legitimidad y gobernabilidad para los rectores, parálisis institucional y hasta vías
de hechos reflejadas en protestas, a veces con saldos trágicos.
Por estas consideraciones se recomienda, establecer legislativamente, unos derroteros
o directrices claras para llevar a cabo los procesos de designación de rector, en los que los
estudiantes jueguen un papel vital, como verdaderos actores de la democracia universitaria. No
se quiere decir con esto, que se imponga un solo procedimiento sino que se den unas pautas
guiadoras, que permitan la conservación del margen de autonomía de las instituciones de
educación superior.
Tampoco puede entenderse como una afrenta a la autonomía universitaria, sino como la
reivindicación de los principios básicos de la democracia participativa, tan pregonada en la
carta política, pero tan poco aplicada en la realidad de las decisiones nacionales, y con la misma
suerte en el ámbito de la vida universitaria.
Con unas pautas claras de reglamentación, las universidades pueden diseñar sus sistemas para
designar objetivamente sus directivas, pero con límites precisos que impidan una dispersión
abultada, para que a cambio existan unos mecanismos bien concebidos que garanticen la
inclusión, el pluralismo y participación democrática efectiva.
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