Page 26 - Libro Autonomia Universitaria
P. 26
Autonomía Universitaria y Designación de Rectores en Universidades Públicas de Colombia
CAPITULO 2 universitario es un espacio por lo general más multicultural, socio diverso, que recibe
personalidades con diferentes cosmovisiones del mundo, y en que el dialogo intergeneracional
e intercultural va ser más estrecho, por lo que los procesos de participación son más complejos,
menos unidireccionales o convergentes y por el contrario más divergentes. Pese a estas
diferenciaciones, esto no es óbice, sino elemento de combustión para encender focos de
participación más dinámicas, activas y reactivas.
Bajo esas dinámicas, la universidad es escenario propicio o caldo de cultivo para el desarrollo
de las más elevadas manifestaciones de la participación, de la confrontación intelectual y del
debate racional. En ese orden de cosas, en el seno universitario pueden existir expresiones
democráticas de participación de diverso índole, verbigracia, aspectos culturales, sociales, de
política pública, de discusión científica y procesos electorales para designación de autoridades
universitarias.
La participación, desde el ámbito universitario, puede ser entendida, como “las interacciones
que a través de la comunicación permiten satisfacer necesidades propias de ese contexto
universitario” (Fundación Kaleidos.red, 2003:25) y en ese sentido requiere, no solo la interacción
del sujeto con su entono, sino la acción de este, en pro a conseguir, tener, sentir, etc. Esta actuación
puede darse en diferentes formas de expresión y niveles que puede ir desde la acción más
simple y puntual a la plena y permanente implicación. Asi pues de deben considerar diferentes
niveles de participación de los estudiantes; desde los más básicos (voto en las elecciones)
hasta los que requieren un nivel de implicación superior (participación como representante
en órganos de gobierno o ante el consejo superior universitario). Sea en el nivel que sea, la
participación es un proceso educativo y social, y por ello es fundamental tenerla en cuenta a lo
largo de todo el sistema educativo.
Las instituciones de educación superior, dentro de las que se incluye la Universidad, deben
observarse de cierta forma, como el reflejo del proceso de formación desarrollado en las
anteriores periodos o etapas de la vida educativa y un modelo para el resto de la ciudadanía que
mostrara las posibilidades y virtudes que la participación lleva implícita. La intervención activa
de los estudiantes en el gobierno y funcionamiento de las universidades ha de ser un objetivo
explícito y visible en estas instituciones de educación superior, no solo porqué gran parte de
las decisiones tomadas en el gobierno de la universidad afectan directamente a los estudiantes
(Lizzio y Wilson, 2009). Tales escenarios dan la oportunidad de adquirir destrezas participativas,
por medio del ejemplo y la práctica, asimismo, hay una relación entre la democracia a pequeña
escala y la participación en la política de los estados (Martín, 2007). La discusión y la toma de
decisiones en los ámbitos más cercanos a las personas pueden convertirse en una “escuela de
democracia”, que prepare y motive a los jóvenes para participar en la “democracia a gran escala”
(Galston, 2004).
Urresti (2000) en su precisa disertación sobre paradigmas de participación juvenil ofrece un
bien estructurado balance histórico de los distintos modelos de participación de los jóvenes
universitario de Latinoamérica, lo cual constituye una aportación significativa a la literatura
respecto del tópico en cuestión. Señala este autor por ejemplo, que la generación que se abrió
a la vida social sobre el filo de los años 60-70 fue parte de un movimiento social que impuso
26

