Page 17 - Libro Autonomia Universitaria
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Roberto Pérez Caballero - Jorge Mejía Turizo - Aura Milena Pautt López
No obstante lo anterior, la elección de Rectores en la Universidad del Atlántico ha venido
enfrentando serios problemas en los últimos años. El problema surge a partir que los estudiantes,
como tales, tienen derecho a postular un candidato para ser designado como rector, ante el
Consejo Superior; en tal sentido, es normal que entre los mismos estudiantes se presenten CAPITULO 1
varios candidatos, lo que obliga a que este estamento realice las “consultas” necesarias para
elegir a aquel postulado que reúna el mayor número de seguidores, en una expresión abierta
de democracia universitaria.
La consulta está orientada, obviamente, a que el escogido sea el que mayores méritos tenga,
entre ellos, el poder de convocatoria, tan necesario para que las decisiones que se tomen desde
las directivas de la universidad, cuenten con el respaldo de los estudiantes, lo cual no sólo facilita
su aplicación sino que las torna más productivas y beneficiosas para la universidad en general.
En las últimas consultas los estudiantes han respondido a la convocatoria; han depositado
su voto por su candidato favorito, lo cual ha permitido que ese estamento pueda postular un
candidato a la rectoría, en representación de quienes son el objeto y sujeto de la Universidad,
es decir, los estudiantes.
Ahora bien, cuando se habla de este tipo de procesos, se entiende que se está hablando
de Democracia; la democracia puede ser definida de diversas maneras pero, en un consenso
parcial, todos los estudiosos del tema coinciden en que es la expresión mayoritaria, plasmada
en el mando, a través de las decisiones y rumbos que conllevan al desarrollo de la comunidad
universitaria y al logro de los objetivos que tiene fijados.
No obstante la realización de las consultas necesarias y de la elección de un candidato en
nombre de los estudiantes, se observa cómo éste ha sido genéricamente obviado por el Consejo
Superior, al momento de elegir al Rector de la Universidad. Es decir, tratándose de un proceso
democrático en el que se entiende que el representante de las mayorías es el más opcionado
a ocupar el cargo de Rector de la Universidad y que por ende debe ser tenido en cuenta para
asumir la máxima responsabilidad del centro universitario, esto no se viene dando y las consultas
de los estudiantes han ido perdiendo importancia, dado que los mismos consideran que no
amerita realizar una consulta para elegir a quien no va a ser elegido. Consideran, en pocas
palabras, que las consultas son una ceremonia protocolaria con la que se pretende infundir la
idea de legalidad y de democracia al proceso de selección del Rector, pero que en esencia, nada
representa para el Consejo Superior, dado que este hace caso omiso de la manifiesta voluntad
de los estudiantes universitarios.
Se entiende que el Consejo Superior detenta, entre sus facultades, la de elegir libremente al
Rector y que por fuera de los miembros de ese consejo, ningún ente del estado puede interferir
en ese proceso, precisamente en gracia de la Autonomía Universitaria que aplica en estos
casos. Sin embargo, la imagen que se proyecta es que la Autonomía Universitaria viene siendo
interpretada como patente de corso por el Consejo Superior, para designar, en voluntad de la
mayoría de sus miembros, al rector de la universidad. Huelga decir que, aun representando a
la mayoría dentro del Ente universitario, la representación de los estudiantes ante el Consejo
Superior, está en manifiesta minoría en el seno del mencionado Consejo, cuyos miembros, con
excepción del representante estudiantil, tienen un común denominador en pensamiento e
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